1x3ÉtnicaFolkMúsicaPodcastRadioRusia

La religión pagana eslava

Religión pagana eslava

La religión pagana eslava

Según fuentes escritas y estudios recientes sobre religión pagana eslava, ellos tenían dioses solares, uranios y ctónicos, la diosa Madre, veneraban al dios del trueno , dioses antropomorfos masculinos o femeninos , tenían cultos a fuentes, árboles y piedras sagrados .

En su panteón había una gran variedad de dioses locales, los cuales en la época medieval por influencia del concepto de la magia demoníaca cristiana, fueron transformados en espíritus dañinos, como, por ejemplo, un dios semejante a Silvano se hizo leshi, espíritu maléfico del bosque.

Los eslavos asimilaron el concepto iranio de la estructura ternaria del mundo, las ideas sobre el alma y las creencias dualistas en combate metafísico entre las fuerzas del bien y del mal, con lo cual todo el espacio se les presentaba transido de potencias invisibles benéficas y maléficas, capaces de irrumpir en su mundo.

Asimismo, al igual que los celtas y escitas, creían en ancestros divinizados, capaces de ejercer ciertas actividades para proteger a su comunidad, y celebraban fiestas y cultos consagrados a los difuntos.

La cristianización de los eslavos en el siglo X, llevada a cabo por una minoría gobernante, que insistió en que la mayoría popular abandonara su antigua religión a favor de otra, verdadera, puso fin rápido e inesperado a las prácticas religiosas paganas.


Para escuchar a Ensemble Canticum hacer click en el reproductor de aquí abajo


El sacrificio, la Sangre de Cristo y la magia

En la historia de las religiones se conocen casos, cuando la tolerancia religiosa y la permisividad con los otros cultos corresponden a una estrategia de dominio universal por la “vía de la acumulación”, y no por “vía de la eliminación” .

La actitud de la Iglesia ortodoxa hacia el pasado pagano de los eslavos orientales era distinta, conforme a la política de tabula rasa.

Se queman las arboledas sagradas, se destruyen los santuarios, no se entierra en túmulos y se prohíben los sacrificios, partes constituyentes de los cultos religiosos paganos, porque son contrarios a la espiritualidad del cristianismo.

En muchas religiones del mundo antiguo el culto comprendía no sólo los “servicios divinos” en sí, sino también aquellas prácticas religiosas realizadas en nombre de los dioses o que tuviesen a estos como centro de interés por determinadas razones.

En la antigua religión pagana eslava, al igual que en la de sus donantes, predominaba el concepto de divinidades como poderes, seres omnipotentes, que tenían control sobre fuerzas naturales, responsables de los cambios estacionales, de las lluvias, y nevadas.

Ofrendas y Sacrificios

Por ello estaban acostumbrados a solicitarles asesoramiento en sus ocupaciones diarias, siempre a cambio de ofrendas y sacrificios.

En la vida religiosa de los pueblos indoeuropeos el sacrificio tenía un significado esencial.

Por un lado, practicaban sacrificios “para alcanzar y mantener la procreación, bienestar y felicidad”.

Por otro lado, sobre todo en las tradiciones dualistas, se creía que la sangre de animales fortalece y da fuerza al dios benévolo para combatir a sus antagonistas, los demonios y sus agentes, y proteger al ser humano contra sus influencias maléficas.

Debido a ello, cuanto más ganado se sacrificaba, más poderes tenía la potencia invocada.

Desde las primeras manifestaciones de la cultura arqueológica protoirania de Sintashta de la edad de Bronce, fue una cultura de sacrificios:

“Numerosos enterramientos de ovejas y caballos sacrificados en pleno período reproductivo pone en evidencia que los aries sabían que entre la divinidad y animal sacrificado había una conexión, de la que estaba pendiente la vida humana”.

Los escitas y sármatas, seguidores de esta tradición ancestral, también sacrificaban cantidades enormes de animales domésticos:

“La selección y sacrificio de los animales, relacionados con los enterramientos en Chiornaya Moguila I, corresponde a la tendencia ritual de enterrar a los caballos, alternándolos con cabras y ovejas sacrificadas ”.

Los sacrificios de los celtas y los baltos asimismo eran abundantes.

Los eslavos en comunión con las culturas rituales dualistas aprendieron a sacrificar animales también.

“El acto más importante del culto pagano de los eslavos era el sacrificio” .

Los sacerdotes, zhretsí, realizaban sacrificios, para lo cual tenían santuarios llamados zhrisha (de zhru “estoy haciendo un sacrificio a dios” ) con el ídolo en el medio “en forma de poste coronado con la cabeza antropomorfa.” .

Esta realidad histórica ha generado la transformación global de sus antiguas creencias y costumbres.

Con la conversión de los eslavos y sus vecinos ugrofineses en cristianos que duró siglos, la iglesia en primer lugar atacó a los cultos por su carácter sanguinario.

Desde sus primeros orígenes la Iglesia cristiana empezó a cultivar otra actitud del hombre con respecto a lo sobrenatural.

La Epístola a los Hebreos presenta la idea de una nueva alianza entre el hombre y potencias superiores:

“si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (8; 14).

En la mentalidad popular acostumbrada a aprovechar la devoción para sus necesidades prácticas, la sangre de Cristo se convierte en instrumento de poder y protección que hace inútiles ya los sacrificios, lo cual demuestran perfectamente las oraciones en los Papiros mágicos griegos:

“Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Tengo por escudo al Hijo Unigénito: huye de mí, todo mal, toda calamidad; la Sangre de Cristo protege al que la lleva” .

La aversión de los cristianos hacia las prácticas de los sacrificios tuvo en el oriente eslavo un gran éxito, sobre todo en las grandes urbes.

Los paganos al principio seguían practicando sus cultos, sobretodo en zonas pobladas por ugrofineses, más resistentes a la nueva religión:

“En Rostov (tierra de los merya) durante mucho tiempo se conservaban las comunidades urbanas, la cristiana y la pagana. En una punta de la ciudad se encontraba la iglesia ortodoxa, en la otra, el santuario (kápishe) del dios Keremesha de los merya” .

Este cisma legalizado no duró mucho.

Los habitantes de las ciudades pronto se han dado cuenta de que el mundo antiguo no será recuperado y sus dioses han muerto.

No obstante, “la gente del campo seguía siendo pagana” .

Para esto había sólidas razones.

La vida y el bienestar del campesino que estaba en íntima relación con la naturaleza, dependía de su carácter arbitrario y espontaneo, lo cual le hacía seguir practicando la costumbre de recurrir a medios seguros, comprobados por la tradición, de petición de su benevolencia.

Los cultos y su punto culminante, el sacrificio, que le garantizaban una prometedora actividad agrícola y el bienestar del ganado desaparecieron, y el campesino ya no se sentía seguro y protegido por las fuerzas sobrenaturales.

Sincretismo religioso

En parte su demanda fue neutralizada y sufragada por el sincretismo religioso legalizado.

En el marco del culto de los santos, la pervivencia del elemento pagano se observaba en la práctica colectiva de los sacrificios de animales.

El día de los santos Kozma y Damian, considerados protectores de las gallinas, los campesinos a pesar de las prohibiciones, les sacrificaban gallinas asadas, por lo cual la fiesta recibió el nombre de “la muerte de las gallinas”.

Los korela, una etnia ugrofinesa tenía por costumbre sacrificar a un cordero a san Nicolás, cuando el ganado se ponía enfermo, o no encontraba el camino a casa desde el bosque, o cuando la procreación era baja .

A estos fenómenos en la literatura etnográfica se les calificó de “magia ocasional”.

Otra posibilidad de supervivencia de cultos paganos en el campo ruso fue la magia.

La magia, definida en los estudios de las religiones antiguas como “poder misterioso” usado en las prácticas esotéricas sigue siendo cuestión de debates científicos, los cuales generan teorías bastante controvertidas sobre sus orígenes y esencia.

La Magia y los eslavos

El concepto de magia como parte integrante de las creencias religiosas, que encontramos en los trabajos de S. Tokarev y M. Elíade no es aplicable a la religión pagana eslava, en la cual todos y cada uno de los fenómenos naturales y sobrenaturales se deben a la actividad de potencias personalizadas y sacralizadas, y no a una dynamis desconocida y misteriosa.

Pero, como demuestran los estudiosos del mundo antiguo, la magia se apoya en el sistema de las creencias religiosas .

Al conocimiento de los antiguos conceptos cosmológicos y prácticas religiosas egipcios y persas se deben los primeros testimonios sobre la magia como fenómeno espiritual “en la zona fronteriza entre helenismo e iranismo.”

En la solución del problema de la magia en la cultura popular eslava medieval nos resultan muy valiosas las teorías y puntos de vista de aquellos estudiosos que saben delimitar bien los conceptos de religión y de magia, donde la magia se entiende como fenómeno de cultura que surge sobre la base de la religión, pero ya no es religión.

Basándose en la experiencia de la traducción y estudio de los primeros textos de magia en los Papiros mágicos griegos, así como de los motivos de magia real en la literatura clásica griega, J. L. Calvo considera la magia como actividad humana que aprovecha tanto las creencias en lo sobrenatural, como participa de las prácticas religiosas a través del procedimiento de la mediatividad, para conseguir “un fin mágico”, observación que coincide con la definición que le da Apuleyo a los magos como personas “que por el poder de dirigirse a los inmortales dioses son capaces de cumplir cualquier cosa que deseen” .

Este enfoque teórico, en nuestra opinión muy acertado, permite interpretar la magia como algo superpuesto a las prácticas religiosas, que aprovecha la creencia en lo sobrenatural, manipulando la fuerza misteriosa oculta en ello, desprovista, a diferencia de la práctica cultual, del espíritu de la adoración (que en ocasiones está presente como elemento formal que constituye el encantamiento).

De ahí que la magia es “un fenómeno parasitario de la Religión,”– señala J.L. Calvo, – un “constructo cultual” marginado que ha llegado desde la Antigüedad.

En el mundo grecorromano la magia fue tachada de falsa, nociva e ilícita:

El mundus, la evocatio o llamada a los dioses de las ciudades con las que se está en guerra, la precatio normal a los dioses, el augurium, el haruspicium, el auspicium y hasta algunas ceremonias relacionadas con los muertos, todo esto no es en ningún caso considerado por los latinos como perteneciente a la magia .

Las prácticas mágicas, como demuestra el estudio de L. Thorndike sobre la historia de la magia, se han expandido por el espacio europeo, aun condenados por la Iglesia cristiana y a pesar de ello, tuvieron un poderoso impacto en la totalidad de las formas de la vida intelectual y cultural.

El mencionado enfoque histórico y realista al estudio de la magia ayuda también a aclarar el problema de la transcendencia de la magia en el mundo de los eslavos orientales y, en particular, a entender cómo se realiza el paso de un culto pagano que le proporciona al hombre seguridad en las tareas agrícolas -la siembra, la siega- y garantiza la salud de hombres y animales al rito de magia festiva de fuerte carácter colectivista.

Por N. Arséntieva

©2024-berkanaradio®

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


This site is protected by wp-copyrightpro.com